jueves, 20 de julio de 2017

Malditos vecinos


Título: Malditos vecinos
Director: Nicholas Stoller
País: Estados Unidos
Año: 2014
Género: Comedia


Opinión personal
Cuesta creer cómo les puede cambiar tanto la vida a los protagonistas de la película que esta semana os traigo. Son un matrimonio que acaban de tener una niña y todo parece perfecto hasta el día en el que llegan los nuevos vecinos.
Cuando Mac y Kelly descubren que sus vecinos son los miembros de una fraternidad piensan que lo mejor será empezar de buenas en plan colegas en lugar de adultos carcas echando sermones sobre horarios y demás.



Los chicos les siguen el rollo invitándoles a sus fiestas y nuestra pareja comienza a revivir aquella época en la que salían hasta las tantas sin importarles nada más que pasárselo bien. Son conscientes de que la situación se les está yendo de las manos y no les queda otra que poner orden en este caos.





Comienza así una guerra entre vecinos que me ha hecho reír bastante. Las "putadas" que se hacen unos a otros consiguen sacarte más de una carcajada. La actitud de Mac y Kelly me ha resultado muy realista, ya que por un lado saben que la cosa se desmadra y deben hacer algo pero por otro lado añoran esa época en la que no había hipoteca, ni niños, ni nada más que salir de fiesta. 

Los cabecillas de la fraternidad son dos grandes amigos a los que el alcohol y las chicas parece que es lo único que les importa. Sin embargo, a lo largo de la película veremos como uno y otro tienen ideas diferentes de afrontar el futuro. Me ha parecido muy curioso este detalle. Por el final, el malote de la película termina hasta dándome pena. Pero tendréis que verla para entender por qué.




He de reconocer que no soy muy fan de la comedia americana ya que por lo normal roza lo escatológico y me resulta un humor vulgar y tonto. Pero esta peli es de las poquitas que merecen la pena. Es la mezcla perfecta de comedia y melodrama. Divertida y fresca, que no decae en ningún momento, manteniendo el buen ritmo de principio a fin. Os la recomiendo 100%.



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Por cierto, se están sorteando los dos libros de Ray en el blog de Lesincele (Leer es viajar). Tenéis hasta el día 10 de agosto para conseguir un ejemplar firmado de "Al otro lado del cristal" o de "El niño pájaro". Podéis participar en el sorteo y probar suerte pinchando aquí.



martes, 11 de julio de 2017

Nebraska


Título: Nebraska
Director: Alexander Payne
País: Estados Unidos
Año: 2013
Género: Drama, Comedia



Opinión personal
Hoy os traigo una película de estas que te dejan pensando durante días cuya historia te atrapa desde los primeros minutos.
A Woody Grant, un anciano que empieza a dar los primeros síntomas de demencia, le comunican por correo que ha ganado un premio (ya sabéis, este tipo de mensajes fraudulentos que se aprovechan de los pobres incautos, especialmente de los pensionistas). Enseguida cree que se ha hecho rico y sin consultarlo ni nada toma carretera para cobrar su premio.
Pero la policía al ver a un anciano andando solo por la carretera lo devuelve a su casa. Su mujer y su hijo David maldicen la mala cabeza de este, pero el anciano se vuelve tan pesado con lo de su premio que convence a David para emprender con él un viaje a través de todo el estado para ir a cobrarlo.



De esta forma, la historia nos ofrece una excusa para contarnos la relación de ambos, rota durante años por el alcoholismo de Woody, pero que a través de este viaje tomará un cariz distinto para sorpresa de la madre y el triunfador hermano de David.




Un viaje donde, sobre todo David, descubrirá cosas de la vida de un padre prácticamente desconocido, secretos familiares, fechorías de supuestos amigos, amores de juventud, sueños rotos y confesiones que jamás imaginó.




Más allá del cuento para adultos que plantea (el viaje absurdo por la América profunda de un padre anciano y un hijo sin apenas nada que los una), me quedo con una escena, para mí auténtica y genuina:
Un grupo de hombres sentados frente al televisor viendo un partido de fútbol, estáticos, mutismo total, nadie habla salvo para comentar algo sobre "coches", algo tan masculino... (¡Apasionante! Nótese mi sarcasmo); mientras sus esposas, tomando café en torno a una mesa en otra habitación, despellejan con lengua viperina a toda mujer de su entorno (comentarios del tipo "¿Os acordáis de fulanita? Menudo zorrón era. Dios la tenga en su gloria").
Un retrato social tan gris y deprimente como el blanco y negro de esta peli, tan nítido, tan reconocible y ajustado a la realidad de casi cualquier casa de país primermundista, que merece mucho la pena dejarse llevar por sus dos horas de metraje.
Me sentí de lo más identificado con David, que de repente se siente como pez fuera del agua en este tipo de reuniones donde parece que lo único que interesa a los hombres de su costumbrista entorno son las mismas y soporíferas cosas de siempre. Generación tras generación, siempre lo mismo.




Lo curioso es ver cómo, del timo del premio a cobrar de un millón de pavos, de repente empieza a correrse el rumor, o más bien la leyenda urbana, de que el viejo Woody es millonario, y qué casualidad, le empiezan a salir amigos de debajo de las piedras, esos mismos que durante años han pasado de él como de la mierda.

La hermosa fotografía en blanco y negro, las geniales interpretaciones, la historia sencilla y cautivadora que nos enseña los entresijos de las casas, esas casas que podrían ser las de cualquier familia que todos conozcamos de más o menos cercanía. Una obra maestra, un clásico del cine moderno. Y una de las mejores películas que he visto en los últimos años, ahí lo dejo.









lunes, 10 de julio de 2017

Cumplimos 3 años!!

Hace tres años publicábamos nuestra primera entrada, cómo pasa el tiempo. ¡Tres!, mi número favorito. Desde entonces ha llovido ya un poco. Acudiendo semanalmente a nuestra cita con vosotros, os hemos ido contando nuestras impresiones sobre cosas que han ido pasando por nosotros. Conociendo a gente maravillosa que hace que este humilde y querido rincón, desde el que nos asomamos, sea tan ilusionante o más que el primer día.


Nos recuerdo, hace tres años por estas mismas fechas, dándole vueltas a lo del nombre del blog, entonces, como si el cielo se abriese y nos iluminara un rayo de luz, de repente nos vino: "Erase una vez". Sí, enseguida nos pareció el nombre idóneo, la primera frase que suele dar pie a la narración en los cuentos clásicos:
"Erase una vez, hace mucho, mucho tiempo, en un reino muy lejano...".
Evocador, ¿verdad? Mágico. Puesto que la mayoría de veces de lo que venimos a hablaros es de historias, ya sean libros o películas, se antojaba acorde a la temática, y con ese toque entrañable que destilan los cuentos antiguos.
Y a continuación tuvimos más o menos clara cuál podría ser la imagen de cabecera perfecta, esa que os salta a las retinas cada vez que entráis en esta, vuestra casa. Ese anciano contándole historias a su propio perro junto a la chimenea, imagen sacada de "El Cuentacuentos", mítica serie ochentera por la que, de crío, sentía verdadera adoración y que este año adquirió doble nostalgia al fallecer el actor que encarnaba a este singular narrador de cuentos, el admirado John Hurt, uno de los mejores secundarios que ha parido la historia del cine.
La figura en sí del propio cuentacuentos, en general, como ser de leyenda, siempre me ha fascinado por su halo de misterio y ternura, y de hecho en mi libro "El niño pájaro" quise rendirle un sentido homenaje.

Ya sabéis un poquito más de los orígenes de este rinconcito que nació de la necesidad de hablar sobre historias, de conocer a personas con las mismas inquietudes, pues en nuestro entorno más cercano casi nadie lee o le apasiona tanto el cine. Y entonces en estos tres años os hemos ido conociendo a vosotros, los verdaderos protagonistas de este penumbroso lugar junto a una chimenea, los que dais sentido a todo esto. Así pues, de parte de Moniki y este servidor, GRACIAS de corazón por estar ahí siempre.

(En el nacimiento del río Ebro (Cantabría), uno de los sitios por los que pasamos en este último viaje)


Y para que no os vayáis de vacío, os dejo con una canción muy apropiada con el tema de los cuentos del que os he hablado antes.
Un abrazo familia, se os quiere!! ;)




martes, 4 de julio de 2017

El valle de los caballos


Título: El valle de los caballos
Autor: Jean M. Auel
Páginas: 544
Año de edición: 2002
Género: Histórica, Aventuras


Buenas!
Antes de entrar en faena, me gustaría daros las gracias por los comentarios en la entrada que publicó Ray antes de irnos de viaje. Muestran el cariño que nos tenéis y se agradece. Y bien, hoy me gustaría hablaros del segundo volumen de Los Hijos de la Tierra. La reseña del primer libro la podéis ver aquí.


Opinión personal
En esta segunda entrega, Ayla se encuentra sola sin el clan y con todos los peligros que eso conlleva. Menos mal que el instinto de supervivencia que posee hace que se asiente en un lugar seguro, cerca de un valle de caballos salvajes: una cueva donde vivió una familia de leones cavernarios que se convierte en su hogar. Es consciente que no debe quedarse por mucho tiempo ya que debe encontrar a los Otros, pero su estancia en esta cueva se alargará más de lo que se imagina.
Nuestra protagonista se siente muy triste por haber dejado atrás a su pequeño. Durante muchas noches llora por él y su clan. Aunque muchos la marginaron y no la aceptaron, es la única familia que hasta entonces ha conocido. Pero conforme pasa el tiempo es consciente de su libertad. Ya no hay nadie que desapruebe sus acciones ni que la juzgue continuamente. Ya no tiene la necesidad de estar midiendo cada cosa que va a hacer. Y gracias a esta libertad da rienda suelta a sus habilidades descubriendo cada día cosas nuevas.

En esta etapa Ayla descubrirá la manera de domesticar animales, algo impensable hasta el momento. Poniendo en práctica un nuevo método de caza que se le ocurre, termina llevándose a su cueva un potrillo al que llama Winnie. Criará y adiestrará a la yegua hasta su vida adulta. Resulta ser de gran ayuda en sus salidas de cacería y una buena compañía que aliviará el sentimiento de soledad de Ayla. 
Me parece preciosa la relación entre ambas. Terminé cogiéndole cariño a Winnie como si fuera real. Sufrí cuando abandonó a su cuidadora en busca de una pareja. Pero me alegró mucho cuando volvió pasado el tiempo. Embarazada, en busca de un lugar seguro para su pequeño.
Pero Winnie no fue el único animal que adiestra Ayla. Un día, como muchos, salieron de caza y encontraron a un cachorro de león cavernario herido. El instinto de nuestra protagonista la impulsa a llevárselo a su cueva para curarlo. Fue así como Bebé crece junto a una humana y una yegua. Algo realmente insólito. 
Pensaba que esta relación saldría mal tarde o temprano, pero no fue así. Los tres consiguen entenderse y conviven sin problemas. Ayla consigue que el león y la yegua se acepten y son instrumentos de caza muy útiles para ella. Pero como es de esperar Bebé se va haciendo mayor y la necesidad de encontrar a una hembra va en aumento. Comienza a escaparse por las noches y volver por la mañana. Cada vez su ausencia se alarga más en el tiempo hasta que Ayla deja de esperarlo. No obstante, no le pierde la pista porque en más de una ocasión sus caminos se cruzan. Se forja un vínculo muy fuerte entre ambos.

Por otro lado, el libro alterna la historia de Ayla con la de dos hermanos, Jondalar y Thonolan, que inician un viaje a la aventura dejando atrás a sus familias. Con ellos conoceremos a otros clanes y sus costumbres. Ellos están más evolucionados que Ayla y su clan. Terminan asentándose con los Sharamudoi donde Thonolan se enamora perdidamente. Una tragedia los obligará a retomar su viaje y terminan en el valle de los caballos salvajes donde se cruzarán con Ayla.

Cuando leí el primer título de esta saga quedé enamorada de la historia. El libro me enganchó de principio a fin. He de reconocer que esta segunda entrega no ha calado del mismo modo en mí. Las partes dedicadas a Ayla resultan en su mayoría demasiado descriptivas y repetitivas. Sí es cierto que cuando encuentra a sus dos animales se anima la cosa y resulta muy entrañable, pero para mi gusto la autora abusa de las descripciones y echo de menos más acción. El hecho de ir alternando entre la historia de Ayla y la de los hermanos da un respiro y es lo que aviva un poco la lectura, ya que Jondalar y Thonolan aportan algo de acción a la trama. El aliciente que tenía para continuar era las ganas de que Ayla encontrara a un igual. Una agonía que se alarga demasiado.
A pesar de todo, pienso que merece la pena leerlo sólo por las últimas 200 páginas. Me las bebí literalmente. Estaba ansiosa por leer y leer para saber como terminaría todo. Y al final quedé encantada con la historia. Sin lugar a dudas, ha sido decisivo para continuar con la saga.